Pasa pero no paga

Ayer una compañera opositó a catedrática de Universidad, en la Complutense. Se llama Lourdes. Su historia es un poco especial, porque siempre ha nadado con la corriente en contra, por decirlo de alguna forma. Forma parte de una generación con una preparación enorme y que es la que ahora tira del carro (o debe) desde el punto de vista científico y docente en este bendito país.

Ha hecho todo lo que debía y un poco más para poder desarrollar una sólida carrera en este microcosmos al que pertenezco: docencia universitaria e investigación. Para los ajenos a este mundo es difícil de entender, pero esto asocia una pauta en la que jamás dejas de estudiar. Implica una formación impecable basada en fundamentos científicos que te marca de por vida y te diferencia de los charlatanes, pese a quien pese. Becas para hacer estancias en el extranjero en los mejores sitios y con los mejores investigadores, trabajo docente, innumerables jornadas de investigación, asistir a congresos, conocer todo lo relacionado con tu trabajo. Intentar aplicarlo para que el resultado no sea una publicación que se lee menos gente que esto, sino revertir a la sociedad lo invertido en forma de patentes o incluso arriesgarse a formar empresas, empeñando los ahorros en poner mejores productos en el mercado. Se dice rápido, pero os aseguro que no es fácil.

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Es una de las personas más brillantes de su generación, pero en España este tipo de personas no están predestinadas al éxito o a una vida sencilla. No os quiero desvelar lo que está detrás de las cortinas, pero os lo podéis imaginar teniendo en cuenta lo que pintamos los científicos (en consideración social y en apoyo financiero). Aquí solo se habla de nosotros cuando le vemos las orejas al lobo, o cuando vemos con envidia las vacunas de otros países (que son peores que la nuestra, por cierto).

Pues imaginaos partir de cero varias veces y empezar una línea de investigación. Buscar fondos, colaboradores, temáticas. Aprender, tropezar con una maquinaria brutal y torpe para volver a levantarse. Piedras en el camino, sinsabores y complicaciones. Y si la investigación es cara imaginaos lo que se financia en épocas de crisis, que para esto es siempre.

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Pero Lourdes tiene un carácter especial, es una de esas mujeres con ovarios de granito que nunca se rinden. Ya en su familia se daba muestras de este instinto de supervivencia cuando en la posguerra su abuela cruzaba la frontera con otras mujeres, obrándose el milagro laico de que todas volvían el mismo día embarazadas en elevado estado de gestación. Y para el asombro de los que no saben lo que es el estraperlo, en el mismo tren se producía el parto en forma de chorizos, lomos de cerdo y latas de leche en polvo que se arrojaban al lado de la vía a las personas convenidas. Una vez alguien poco convenido le impidió atravesar la frontera con una cántara de leche, exigiéndole un soborno excesivo. Su abuela le dijo, mirándolo a los ojos: “Esto pasa pero no paga”. Y tuvo los santos ovarios de beberse la cántara hasta el fondo. Pasó sin pagar, con el estómago a punto de reventar, pero no pagó. Con un par.  

Así es Lourdes. Después de muchas decepciones sigue luchando con la ilusión del primer día. Plantea un proyecto para eliminar el Covid de una forma sencilla. Busca financiación para algo que no entiendo por qué no se ha concedido desde hace tiempo, pero ya os he dicho cómo funciona esto. Chocolate para todos o hambre para todos. Pero no importa. Lourdes no se rinde. Habla en su propuesta de ilusión, de ambición. De estabilizar a la gente que trabaja en su grupo. Vuelve a buscar apoyo económico y nunca se rendirá. Al final de su exposición tiene un agradecimiento especial a los tutores del colegio rural de su pueblo. Eso es tener clase.

Porque sé que es como el sheriff John T. de Rio Bravo, que es capaz de resistir frente a un ejército de malvados sin más ayuda que un chico que escoge el camino correcto, y otros amigos en horas bajas se quieren redimir. Resisten cantando y disfrutando momentos de franca amistad porque hacen lo que deben.

Solo me queda darle las gracias por ser un ejemplo para todos. Es un regalo tenerte como vicepresidenta en la asociación FLUCOMP y en este mundo de los fluidos supercríticos. Necesitamos más gente que no se rinda, y que cuando suena el toque de degüello, en vez de encerrarse en la oficina, salga a hacer una ronda por la ciudad.

Enhorabuena, Lourdes. Hoy el mundo es un poquito más justo. Aún tenemos esperanza.

Publicado por docgracia

Investigador, ciclista y escritor...

Un comentario en “Pasa pero no paga

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