SAN, EL ACTOR ROBOT

I.    RESEÑAS DE PRENSA PREVIAS AL COMIENZO DE LA OBRA.

Agosto 2008. Una compañía teatral japonesa llamada “Seinendan” está empleando un robot de servicio desarrollado por Mitsubishi en la obra de teatro “Hataraku Watashi” (Yo el trabajador). Los productores de la obra esperan que con el tiempo sea habitual el uso de robots en obras de teatro y así se pueda ver una comunicación fluida entre estos actores digitales y sus interlocutores humanos.

Photo by Alex Knight on Pexels.com

Noviembre 2010. Un robot coprotagonista en una obra de teatro japonés, en la que interpreta a una cuidadora de una chica con una enfermedad terminal. El director afirma que un robot es el actor ideal, porque no tiene ego. El robot está manejado a distancia por un operador detrás del decorado desde donde hay otra actriz tras bambalinas, una verdadera, haciendo los gestos que se reflejarán en el rostro del robot.

El proyecto japonés ha sido ideado para generar la duda de si estás viendo a un ser humano real o a un androide… De hecho, es tan realista que se acaba de convertir en el primer robot con un trabajo en una obra de teatro con un papel en el que sustituirá a un ser humano real. ¿El final de los contratos millonarios para muchos actores? Seguramente todavía es muy pronto para decir eso, pero parece inevitable que tarde o temprano alguien fabrique un androide hiperrealista con el aspecto de Marilyn Monroe o cualquier otro personaje… ¿Quizás incluso personajes de animación?

Febrero 2015. La Universidad de Waseda de Tokio anunció el pasado jueves que logró recrear un personaje de manga en el montaje teatral Mangeki representado por el grupo teatral Human Art Theater. El Laboratorio Takanishi de Ingeniería, en colaboración con la Facultad de Ciencias de la Universidad de Waseda, logró diseñar los órganos, cuerpo y extremidades del robot de manera que fueran desmontables y sus ojos son cámaras que permiten al proyector mostrar videos desde su punto de vista. Está accionado por veinticinco servomotores.

Hoy, 30 Junio 2025. Primer “contrato” para un robot Sony desarrollado en el MIT en igualdad de condiciones laborales con el resto de actores. El robot interpreta el papel coprotagonista de Sancho, en el musical “El hombre de la Mancha”, de Broadway. El actor que interpreta a D. Quijote, T. Wayne, se muestra encantado con su compañero cibernético, y no tiene miedo de ser sustituido por un actor de inteligencia artificial.―San (Sancho) es un buen actor, y punto. Debemos protegernos entre compañeros―, manifiesta sonriendo.

Photo by cottonbro on Pexels.com

II.    BLOG PRIVADO DE T. WAYNE.

30 junio 2025. Rueda de prensa previa al estreno. Releo las reseñas de prensa sobre la obra de teatro y los precedentes sobre la presencia de robots y tengo emociones contrapuestas. La primera es que no sé si he quedado bien en la entrevista. El comentario fue improvisado y precisamente no habla bien de mí entre los compañeros de trabajo, o entre los productores que luego son los que favorecen contratos y votan los premios, no sé. Lo tenía que haber pensado mejor porque en realidad San sí es una competencia para la profesión, aunque no lo puedo manifestar públicamente. El silencio en la última frase hubiera sido de oro. Por otra parte tengo la impresión de participar de un hito histórico, no sólo en lo que a teatro se refiere, sino de interacción de los humanos con los robots. Actúa de forma autónoma, no se mueve copiando los gestos de otros actores que los guían como marionetas. Ha sido diseñado realmente a imagen y semejanza del hombre, y para actuar. Saca la información de internet, puede ser cientos de actores y hasta tiene cierta capacidad de improvisación. Sí, creo que es un punto de inflexión en la relación con los humanos. Lo del contrato no deja de ser una anécdota, o precisamente puede representar un problema cuando bajen los precios de producción. El futuro decidirá…

1 Julio 2025. Estreno. Francamente no ha podido darse mejor. El éxito ha sido rotundo y el argumento publicitario de la presencia de San no ha hecho sino centrar la atención del mundo en una obra que se ha ejecutado de forma perfecta, en la que el robot no es sino una pequeña parte ―visible, pero pequeña al fin y al cabo ― del enorme montaje que supone un musical en Broadway producido por Disney, que traduce en casi dos horas de espectáculo más de dos años de ensayos y muchos millones de dólares invertidos. Y lo bueno es que desde el punto de vista técnico la obra es perfecta, deja al público con la boca abierta. Es el raro tipo que calidad artística que se cotiza mucho en el espectáculo, y eso es fantástico. Y rentable. Bueno para todos.

30 julio 2025. Cumplimos un mes. La obra sigue viento en popa. Mis dudas acerca de la operatividad de San sin red al enfrentarse a veces a dos sesiones diarias se han disipado por completo. Sigue siendo fiable. La verdad es que estoy empezando a pensar que puede ser un buen elemento para la profesión, más allá de controversias salariales. Algo en lo que apoyarse, como se hacía antes con la figura del apuntador. Nunca se olvida del guion, ni el suyo ni el de nadie, je je. La verdad es que transmite confianza. ¡Bien por San, y por el musical!

Photo by Ruca Souza on Pexels.com

15 agosto 2025. Improvisación. Solo nos hemos dado cuenta los actores, pero hoy en la segunda sesión hemos podido comprobar la capacidad de improvisación o adaptación de San –tiene un nombre raro informático, algo relacionado con la lógica difusa en la toma de decisiones pero no soy capaz de recordarlo. San lo haría perfectamente ―. El caso es que ha habido un pequeño resbalón y una pequeña descoordinación en una de mis entradas, y San ha alargado unos segundos su intervención para permitirme recuperar el timing. Totalmente profesional, de hecho nadie del público se ha dado cuenta. Este era uno de mis mayores miedos, el de todos francamente. Esto tiene muy buena pinta. Al final se está ganado el salario como un actor más. Hoy quizá ha empezado a ganárselo como tal.

23 septiembre 2025. Ratifico mis opiniones sobre San. Todo un actorazo. Como en todas las obras, empezamos a viciar algunas escenas, o simplemente a manifestar algunos pequeños cambios fruto del cansancio para los humanos, de las repeticiones o de la simple evolución de las sensaciones a lo largo del tiempo. Todo esto tiene que generar problemas a San, pero se adapta con maestría. Nos sentimos francamente a gusto.

15 de Octubre 2025. El suceso. Hoy ha sucedido algo que no sé si describir como anomalía. Normalmente, cuando sucede algún imprevisto fruto de un error humano ―una frase olvidada o fuera de lugar, una morcilla en el argot―, tiende a facilitar el retorno lo más airoso posible al guion. Incluso intenta acortar el tiempo entre sus intervenciones para ceñirse a la duración original de la obra, si el cambio llega a ser de más de un minuto. Sin embargo hoy, en una de las disquisiciones filosóficas de D. Quijote, no he podido caer en la tentación de hacer una referencia clara al panorama político en la parte de la obra en la que se coloca a Sancho de gobernador de una ínsula para mofarse de él, pero que al final resulta ser un gobernante ejemplar. Este salto del guion ha provocado la hilaridad del público, pero suponía un cambio demasiado grande en el libreto original para encajar la siguiente frase de San sin que quedara descuadrada. En vez de retornar al texto original, San me miró a los ojos, luego al público y dijo improvisando: ―Solo soy un pobre campesino que hace su trabajo. Como todos harían en mi lugar, ¿no?

Dejó un par de segundos ceremoniosos para que el público sonriera, riera y rompiera finalmente en una gran ovación. Posteriormente siguió con su siguiente frase. Ya no se recuperó el tiempo, tampoco era nada importante. Sin embargo, la fina ironía de su improvisación, y la humanidad que manifiesta en ese momento, su mirada… me hace pensar que no sea simplemente una máquina. Ni ninguno del auditorio, estoy seguro. Y releyendo estas palabras dudo si el doblesentido de su afirmación es además de sobre su condición de gobernante en la obra, o sobre su condición de robot. Y si su última frase ―como todos en mi lugar―, no iba referida al resto de los gobernantes, sino a mí.

20 Octubre 2025. Hoy ha ocurrido algo parecido a lo del otro día, pero al revés. Ha sido San el que deliberadamente ha alargado su intervención, en la misma parte de la del otro día. Caracterizado como labrador, su piel morena, su tosco atuendo y la simplicidad de sus ademanes se contraponen a la firmeza de sus convicciones y a las inflexiones de su voz ―Caray. ¿He dicho convicciones?―. Si no fuese una máquina pensaría que me está pisando el terreno. Por cierto, como el otro día.

1 Noviembre 2025. Cuatro meses en cartelera. El musical avanza viento en popa. Enorme éxito. Un poco cansado, pero es lo que todos queríamos. San sigue evolucionando, como todos. Como la obra.  Por cierto, hoy San un par de veces me ha dado la entrada un poco tarde, me he tenido que apresurar en mis frases y no ha quedado como siempre. Normalmente hacía justo lo contrario. No sé, será impresión errónea mía o fruto del cansancio.

5 noviembre 2025. No puede ser. Juraría que San me sigue dando entradas fuera de tiempo. Si fuese humano pensaría que lo está haciendo a propósito. Continúa la representación como si nada. Tendrá algún fallo en su sistema? ¿Habrá saturado su operatividad?

7 noviembre 2025. Error humano. Hoy definitivamente me ha dado una entradilla equivocada, la que corresponde a otra escena, y he picado el anzuelo. Me he equivocado con el texto. San, durante un segundo me ha mirado, satisfecho. Sonreía con los ojos.

He sugerido al director artístico la posibilidad de fallo de San y me han mirado por encima del hombro. San se chequea online y diariamente después de cada actuación. ¿No es San la estrella del espectáculo? No voy a volver a hacer este tipo de preguntas. Creo que no es bueno para mi salario.

11 de noviembre 2025. Algo no fluye entre nosotros. Me siento cada vez más incómodo. Creo que va a pillarme. Lo noto en sus miradas de reojo. Esto me está alterando los nervios y hace que cada vez me equivoque más a menudo. San disfruta con esto.

13 noviembre 2025. He empezado a tomar calmantes. San es la estrella, por encima de mi personaje. Don quijote se ha transformado en un personaje oscuro, mientras que Sancho Panza brilla. Parece que se ha transformado en parte en mi personaje, al igual que en la obra de cervantes. Empiezo a temer que me suceda algo. Ayer había arena en la tarima justo en mi zona. ¿De dónde ha salido?

14 noviembre 2025. San va a por mí. Estoy seguro. Tengo que ser cuidadoso. Estoy un poco abotargado por la medicación pero es muy importante que permanezca alerta y despierto. Sus oscuros ojos no son fríos. Dan miedo.

15 noviembre 2025. Otro fallo mío en el escenario motivado por el hijo de puta de San. Tú lo has querido, no eres el único que puede jugar sucio.

15 noviembre 2025. Me han apercibido sobre mis fallos. Creo que quieren sustituirme. No lo vas a conseguir, maldita máquina. Te voy a llevar por delante.

15 noviembre 2025. Lo tengo previsto. Si lo hago bien no levantaré sospechas, y tú eres más prescindible que yo, mamonazo. Veo una sombra fugaz que parece familiar esconderse tras la esquina al regresar a casa. ¿Sam?

15 noviembre 2025. Mañana. Entre las dos sesiones mientras se actualiza o lo que coño perpetre en su camerino. Es más grande que el mío. ¿Sospechará algo? ¿Y si actúa antes que yo?…

Fin de las entradas en el diario

Photo by Alex Powell on Pexels.com

III. COMUNICACIÓN OFICIAL.

Reseña sobre la Nota de prensa conjunta Disney/Sony sobre el incidente en el Minskoff Theatre de Nueva York del pasado 16 de noviembre. El consorcio pide disculpas por el incidente ocurrido en la primera de las dos sesiones del musical El Hombre de la Mancha y cancela las representaciones hasta que aclaren las circunstancias de lo sucedido. En mitad del espectáculo uno de los dos androides protagonistas ha enloquecido aparentemente y ha atacado con una barra de hierro al personaje de Sancho Panza, al grito de “te he visto, te he descubierto, todos te han visto. Lo pagarás”. Este ataque ha inutilizado al androide, destrozando la cabeza y la mano derecha. El robot, que al parecer enloqueció, hubo de ser abatido por la seguridad privada del teatro.

La compañía, que anunció hace casi medio año que uso de sus coprotagonistas era un robot, tenía pensado anunciar en breve que sus dos protagonistas eran robots en realidad. Distintos sectores mediáticos sugieren que el ataque es una argucia premeditada para volver a centrar la atención publicitaria, en un giro de la representación en la que la máquina que lo interpreta sufre la misma demencia que su personaje. Aportaremos más datos cuando avance la investigación.

Según informan testigos presenciales, los ojos de Sancho, intactos, miraban a su atacante sin parpadear, como si sonrieran…

Publicado por docgracia

Investigador, ciclista y escritor...

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: